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¿Tus correos acaban en spam? Cinco causas habituales y cómo comprobarlas

«No me ha llegado tu presupuesto.» «Lo tenía en spam.» Si lo oyes a menudo, no es mala suerte: Gmail, Outlook y compañía deciden en milésimas de segundo si un correo es de fiar, y lo hacen con unas pocas pistas que puedes revisar tú.

1. Tu dominio no demuestra que el correo es tuyo

Es la causa más frecuente. Desde 2024, Gmail y Yahoo exigen a quien envía correo que su dominio esté bien identificado con tres registros:

  • SPF: qué servidores pueden enviar correo con tu nombre.
  • DKIM: una firma en cada correo que demuestra que salió de ti.
  • DMARC: qué hacer con los correos que dicen ser tuyos y no pasan las pruebas.

Sin ellos, tus correos son sospechosos por defecto. Tenemos una guía paso a paso de SPF, DKIM y DMARC para configurarlos.

2. Tu servidor de correo está en una lista negra

Las listas negras (o listas de bloqueo) son listas públicas de direcciones de servidores desde las que se ha enviado spam. Muchos servidores de correo las consultan antes de aceptar un mensaje.

Puedes acabar en una sin haber hecho nada malo:

  • Si compartes servidor con otras empresas (hosting compartido) y una de ellas envía spam.
  • Si te han robado la contraseña de un buzón y alguien lo usa para enviar miles de correos.
  • Si una web tuya tiene un formulario que los robots usan para enviar spam.

Qué hacer:

  1. Comprueba si estás en alguna (el escaneo de Checkeala revisa las direcciones de tus servidores de correo en SpamCop y PSBL).
  2. Averigua la causa: cambia las contraseñas de los buzones, revisa si algún buzón ha enviado correos que nadie reconoce y protege los formularios de tu web con un captcha.
  3. Pide la salida: la web de cada lista explica cómo. Muchas te quitan solas al cabo de unos días si deja de llegarles spam. Si el servidor es de tu hosting, avísales: son ellos quienes deben pedirlo.

3. Envías desde un sitio que tu dominio no conoce

¿Envías facturas desde tu programa de gestión, boletines desde Brevo o Mailchimp, o avisos desde tu tienda online? Cada uno de esos servicios envía correos con tu nombre, y cada uno tiene que estar en tu SPF y firmar con DKIM. Si falta alguno, sus correos son justo los que acaban en spam.

Qué hacer: haz una lista de todo lo que envía correo con tu dominio y comprueba en la ayuda de cada servicio qué hay que añadir al DNS (suele llamarse «autenticar dominio»).

4. Envías como si fueras un boletín

Aunque todo esté bien configurado, el contenido cuenta:

  • Enviar a listas compradas o a gente que no te lo pidió dispara las quejas, y las quejas son lo que más pesa. Además, en España necesitas su consentimiento.
  • Sin enlace para darse de baja en los boletines: Gmail lo exige desde 2024 para quien envía mucho.
  • Solo una imagen y poco texto, muchos enlaces acortados o asuntos en mayúsculas con «¡¡GRATIS!!».

5. Direcciones que no existen

Si envías a muchas direcciones que ya no existen (una lista antigua), los servidores de correo lo toman como señal de que no cuidas tus envíos. Limpia tus listas de vez en cuando: tu herramienta de boletines te dice qué direcciones rebotan.

Por dónde empezar

  1. Pasa el escaneo gratis de Checkeala: en 30 segundos te dice si tienes SPF, DKIM y DMARC, si están bien y si tus servidores de correo aparecen en listas negras.
  2. Arregla primero lo que salga como grave (en rojo).
  3. Envíate un correo a una cuenta de Gmail y, en el mensaje, abre el menú de los tres puntos → Mostrar original: verás si SPF, DKIM y DMARC salen como PASS.